Si acabo copulando con alguna mujer la misma noche que la conozco será una noche inolvidable. Si consigo unos cuantos números de teléfono y que la lengua de una de esas chicas se pasee en mi boca será una noche interesante. Si no consigo que ninguna chica fije sus ojos en mi será una noche mala.
Si por la mañana despierto con un taladro clavado en la cabeza, sin poder abrir los ojos temiendo que la luz rompa mis corneas. Si he perdido mis recuerdos ahogados en lagunas de whisky, vodka o ginebra. Si abro la tapa del retrete para llenarlo con mis vómitos. Entonces la noche habrá sido insuperable.
Si tengo que pasarme las noches de los viernes y los sábados vagando de discoteca en discoteca. Si tengo que llenar mi organismo con alcohol únicamente por que es la única manera que conozco de pasármelo bien. Si tengo que soportar que una “pseudo-música” maltrate mis oídos y un bombo generado por ordenador golpee mi cerebro sin piedad. Entonces soy un chico “guay”.
Si critico a un profesor por su acento, su pronunciación, sus movimientos en vez de por su didáctica o por los conocimientos que nos enseña. Si mis clases consisten en hablar con mi compañero de temas banales y sin sentido en vez de intentar introducir en mi cerebro conocimientos útiles. Entonces soy un tío enrollado.
Si mis gustos musicales los dicta una cadena de televisión. Si escucho un grupo u otro dependiendo de su éxito en las ventas de discos. Si me dejo influenciar por las empresas del negocio de la música sobre las canciones que tengo que meter en mi mp3 o ipod. Entonces soy un chico que va a la moda.
Si prefiero ver una película antes que ir de discotecas. Si con mis amigos hablo de libros buenos en vez de tías buenas. Si me fijo en la melodía, la armonía de la música, la letra, la línea de bajo y el ritmo de batería de una canción antes de fijarme si es una canción buena para bailar. Si tomo alcohol por que me gusta y lo tomo cuando quiero en vez de por que quiero divertirme. Si me interesa más la personalidad de una chica antes que su físico. Entonces soy un marginado.
Pues me encanta ser un marginado.
Lo más triste de todo es que en algún momento de mi vida he intentado ser un chico guay, enrollado o a la moda, y muchas veces he querido pasar una noche inolvidable.
1 comentario:
Saludoooooooooooooooooos!!!!
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